En una encuesta realizada por World Innovation Summit for Education (WISE) se presentan algunos de los cambios que se
esperan en la educación para los próximos 15 años.
Conclusión 1: De las fuentes calificadas al valor del
"click"
Conclusión 2: La innovación en educación será un atributo
muy valorado
Conclusión 3: El conocimiento académico se complementará con
otros
Conclusión 4: ¿Sólo con el diploma alcanza?
Conclusión 5: Enseñar y aprender serán dos procesos muy
diferentes
Conclusión 6: La educación se convertirá en un esfuerzo de
por vida
Conclusión 7: Planes de estudio "a medida"
Conclusión 8: El sector público no va a tener el monopolio
de la educación
Conclusión 9: El acceso y uso de la Big Data cambiará el
panorama
Toda institución o movimiento social requiere que sus
integrantes respeten y sigan un conjunto de normas para un buen funcionamiento.
Sin embargo, ¿cómo decidimos que movimientos o reglas seguir? Según Malcolm
Gladwell, se necesita algo más que una cultura de premios y castigos; se requiere
legitimidad.
Se solía
pensar que los individuos toman decisiones dependiendo del costo de la desobediencia
(deterrence theory). Es decir, si resulta muy costoso violar una regla, es más
probable que ésta se respete. Sin embargo, evidencia reciente parece indicar
que aumentar las penas por cometer crímenes no los disminuye.
Para
Gladwell, el respeto y la obediencia se obtienen si existe legitimidad. Las
personas cumplen y acatan cuando se presentan tres factores:
1. Respeto: cuando sentimos que somos escuchados; que nuestra
opinión cuenta.
2. Justicia: cuando las reglas se aplican de la misma forma
para todos.
3. Confianza: cuando existe consistencia y seguridad sobre lo
que se está haciendo y lo que se trata de conseguir.
¿Serán las políticas y prácticas escolares legítimas
según estas ideas? ¿Se podría establecer y desarrollar una
institución sin recurrir a la imposición?
The Science of Learning
es una iniciativa que se propone resumir y promover lo que la ciencia cognitiva
sabe del aprendizaje.
A través de seis preguntas nos presentan los principios cognitivos
y las implicaciones prácticas de estos.
1¿Cómo
comprendemos nuevas ideas?
-Aprendemos
nuevas ideas al relacionarlas con algo que ya conocemos.
2¿Cómo
aprendemos y retenemos nueva información?
-A
través de pensar y practicar sobre su significado e importancia.
3¿Cómo
resolvemos problemas?
-Habilidades
como la solución de problemas y el pensamiento crítico se desarrollan mediante retroalimentación
adecuada y amplio conocimiento de las bases del problema.
4¿Cómo
se transfiere lo aprendido a nuevas situaciones?
-Se
requiere comprender a profundidad tanto la estructura como el contexto del
problema.
5¿Qué
nos motiva a aprender?
-Diversos
factores psicológicos y sociales favorecen la motivación: los intereses de cada
persona y el sentido de pertenencia son unos de ellos.
6¿Cuáles
son los mitos más comunes acerca de cómo pensamos y aprendemos?
-No
tenemos diferentes “estilos de aprendizaje”.
-Los
humanos no sólo usan el 10% del cerebro.
-No
somos preferentemente “derechos o izquierdos” en el uso del cerebro.
-Los
novatos y los expertos no piensan de la misma manera.
-El
desarrollo cognitivo no sucede a través de una progresión fija determinada por
la edad.
Las escuelas públicas, como hemos visto, parten de un
sistema homogéneo inspirado en las líneas de producción industrial. Pero desde
hace más de 100 años se han propuesto diversos modelos y métodos que intentan servir
como alternativas.
En nuestra búsqueda
por crear una opción escolar viable para nuestro contexto encontramos estas tres
instituciones; tres países, tres modelos para tres necesidades diferentes.
En los primeros meses de 2001 se constituyó la Asociación
Civil Universidad de la Tierra en Oaxaca (Unitierra). Comenzó al soñar un
modelo de operación que facilite el acceso al aprendizaje para todas aquellas
personas que no encuentran en la escuela el espacio adecuado para aprender.
Se entiende el
aprendizaje como un aspecto de la vida cotidiana y el estudio como un ejercicio
autónomo de gente libre. “Las investigaciones que realizamos, tanto las
teóricas y abstractas como las aplicadas a algún aspecto de nuestra realidad,
son para nosotr@s ejercicios de reflexión en la acción.”
¿Quiénes Somos?
Somos una organización, un espacio y una red de aprendizaje,
estudio, reflexión y acción.
Una organización: quienes nos vinculamos directamente a Unitierra o
convivimos ahí buscamos aprender junt@s, un@s de otr@s, a través de nuestra
interacción, nuestras discusiones en talleres y seminarios, nuestras lecturas
en común y sobre todo haciendo lo que queremos aprender.
Un espacio: nuestras instalaciones y actividades están abiertas para que
otras personas y organizaciones puedan participar en ellas.
Una red: contamos con una amplia red de amig@s y de organizaciones
aliadas, dentro y fuera de Oaxaca y del país, con quienes aprendemos lo que
saben y hacen...
Fundada por el “Blue
Man Group” de Manhattan en 2006, la Blue
School atiende a niños en preprimaria y primaria.
Matt Goldman explica la relación del grupo y la escuela.
The Blue Man Group
nació en 1988, con una idea extravagante, “Queríamos inspirar la creatividad tanto de nuestra audiencia como la
nuestra propia. Dirigirnos a su inteligencia mientras alcanzábamos
su inocencia infantil. Crear un tipo especial de organización, un lugar donde
la gente continuamente aprendiera y creciera (…) Y queríamos pasárnoslo bien
haciéndolo”.
“Así que, de muchas
maneras tiene sentido que pasáramos del grupo Blue Man a la Blue School,
porque nuestro propósito era desmitificar el proceso de crear arte, la
creatividad, la innovación y trabajar, al mismo tiempo, las ciencias
neurológicas. Porque creíamos que a la pregunta de si la creatividad puede
enseñarse, la respuesta es sí”. Y como todos tenían bebés o niños pequeños,
buscaron alternativas diferentes a las que ofrecía Nueva York para su
educación. “Queríamos algo que no se hubiera hecho”, explica Goldman.
MISSION
To develop and share an inquiry-based approach to
education that fosters creativity, promotes academic excellence, nurtures human
relationships and inspires a growing passion for learning.
Dance
United
http://www.duy.org.uk/
Dance United es
una institución de danza contemporánea y performance que ofrece programas de
entrenamiento para jóvenes sin educación ni empleo, jóvenes dentro de
reformatorios o con altas posibilidades de ingresar a ellos y personas en
riesgo de explotación sexual.
Dance
United positively changes the lives of marginalised and hard-to-reach people
through high-quality dance training and performance.
We create bespoke dance projects and
interventions to meet the needs of different groups of people who are
struggling with difficult circumstances – for example, youth offenders and gang
members, people accessing mental health services or who are fighting
addictions, and disengaged young people with seriously challenging
behaviours.
We
advocate the use of dance as a powerful tool for personal and social
development to the general public and across the social inclusion sector,
government agencies and the mainstream dance world.
1.Atributos
necesarios para las escuelas del siglo XXI.
-Integración
e Interdisciplinariedad
-Clases
Globales, Educación global
-Habilidades
para el siglo XXI
-Relevante,
Rigurosa y sobe el Mundo Real
-Adaptable
y en busca de cambios personales, sociales y de aprendizaje continuo
-Con
base en proyectos y dirigido hacia la investigación
-Centrado
en el Alumno
-Aprovechamiento
de la tecnología y multimedia.
2.Integración
de múltiples saberes.
-El
arte y la Creatividad
-Ecología
-Tecnología
-Salud
y bienestar físico
-Competencias
globales y multiculturalidad
-Inteligencias
Social y Emocional
-Conocimiento
de los medios
-Inteligencia
Financiera
3.Habilidades
esenciales para el siglo XXI.
-Acceso
y análisis de la información
-Curiosidad
e Imaginación
-Comunicación
efectiva oral y escrita
-Trabajo
colaborativo y liderazgo por ejemplo
-Iniciativa
y ser emprendedor
-Agilidad
y Adaptabilidad -Pensamiento crítico y solución de problemas Tony Wagner, profesor de Harvard, describe las siete habilidades esenciales que debería promover la escuela para afrontar los retos del Siglo XXI.
Tony Wagner: Aprendizaje en la nueva economía global
¿Alguna vez han sentido durante
su trabajo como profesores (si han tenido la oportunidad de serlo) que algo
está mal con la forma como funcionan nuestras escuelas?
Hoy presentamos la confesión
de un exprofesor tres veces ganador al Maestro del año de la ciudad de Nueva
York.
John Taylor Gatto fué
profesor de literatura inglesa en escuelas públicas de Nueva York por más de 25
años. Durante tres años consecutivos (1989-1991) recibió el premio al Mejor
Profesor de la Ciudad pero en 1991, después de recibir por primera vez el
premio al Mejor Profesor del año del Estado, Gatto renunció a su
trabajo afirmando que ya no estaba
dispuesto a seguir dañando a los niños. En julio de ese año escribe un artículo
en The Wall Street Journal titulado “I quit, I think” (Renuncio, creo).
¿Nosotros a qué podríamos
renunciar? Renunciar a la farsa y la rigidez, al autoritarismo, a la falta de
compromiso institucional, a creer que sólo algunas personas son inteligentes, a
la separación de la vida y la escuela... pero no renunciamos a la utopía.
A continuación presentamos
una traducción de aquel artículo para conocer por qué renunció Gatto.
//
He enseñado por 26 años en
escuelas públicas pero ya no puedo más. Durante años les pedí a directores y
administrativos que me permitieran enseñar un currículo que no lastimara a los
niños pero ellos tenían otras cosas en mente. Por eso voy a renunciar, creo.
Con el paso del tiempo he
podido comprender lo que realmente enseño: un currículo que provoca confusión,
niveles o posiciones de clase, justicia arbitraria, vulgaridad, rudeza, falta
de respeto por la privacidad, indiferencia a la calidad y sobre dependencia. Les enseño como encajar dentro de un mundo
en el que no quiero vivir.
No puedo más. No puedo seguir
entrenando a niños para que esperen a que se les diga que hacer; no quiero
entrenar a alguien para que deje lo que está haciendo al sonido de una campana;
no puedo persuadir a que los niños aprecien la justicia de su lugar en la clase
cuando no existe y no puedo convencer a los niños de que los profesores tenemos
secretos valioso que pueden obtener si se vuelven nuestros discípulos. Nada de
eso es cierto.
La escolarización pública es
la más radical aventura de la historia. Destruye a la familia al monopolizar la
mejor época de la niñez y al enseñar la falta de respeto por el hogar y los
padres.
¿Estoy exagerando?
Difícilmente. No se espera que los padres participen en nuestras escuelas. Mis órdenes como profesor son lograr que
los niños se ajusten a un sistema de entrenamiento animal, no ayudar a que cada
uno encuentre su camino personal.
El diseño completo del
proceso escolar es egipcio, no griego o romano. Proviene del dogma que supone que
el valor humano es un elemento escaso, representado simbólicamente por la
estrecha punta de una pirámide.
Esa idea pasó a la historia
norteamericana a través de los puritanos. Encontró su representación
«científica» en la curva de campana de Gauss, a lo largo de la cual se
distribuye el talento según alguna Ley de Hierro de la Biología.
Es una idea religiosa y la escuela
es su Iglesia. Ofrezco rituales para mantener la herejía a raya. Suministro
documentación para justificar la pirámide celestial.
Sócrates previó que cuando la
enseñanza se convirtiera en una profesión formal, algo como esto pasaría. El
interés profesional busca hacer que parezca difícil lo que es fácil,
subordinando lo que es laico al sacerdocio. La Escuela se ha convertido en un proyecto de generación de empleos,
proveedor de contratos y protector del orden social, demasiado necesario como para
permitirse a sí mismo ser «re-formado». Tiene aliados políticos que vigilan
su marcha, por eso las reformas vienen y van sin cambiar demasiado. Incluso los reformadores no pueden imaginar
la escuela de forma muy diferente.
David aprende a leer a los
cuatro años; Raquel, a los nueve. En un desarrollo normal, cuando ambos lleguen
a 13, no se puede decir quién aprendió primero: los cinco años de diferencia no
significan nada en absoluto. Pero en la escuela etiqueto a Raquel como
«incapacitada para aprender» y también hago perder velocidad a David.
A cambio de un cheque de nómina,
instruyo a David para que dependa de mí para decirle cuándo comenzar y cuándo parar.
Nunca superará esa dependencia. Identifico a Rachel como mercancía defectuosa, perteneciente
a la «educación especial». Después de unos meses, estará atrapada en ese sitio para
siempre.
En 26 años de enseñar a ricos
y pobres casi nunca encontré un niño “incapacitado
para aprender”; pero tampoco alguno “súper
dotado”. Como todas las categorías escolares, estos son mitos sagrados,
creados por la imaginación humana. Derivan
de valores cuestionables que nunca examinamos porque conservan el templo de la
escolarización.
Ese es el secreto detrás de
los exámenes de respuestas cortas, campanas, bloques de tiempo iguales,
clasificación por edades, estandarización y todo el resto de medidas
escolares-religiosas que lastiman a nuestra nación.
No existe una forma correcta para educarse, hay tantas
como huellas digitales. No
necesitamos profesores certificados por el Estado para que haya educación: eso
garantiza probablemente que no la habrá.
¿Hace falta más evidencia?Las buenas
escuelas no necesitan más dinero o un año más largo. Necesitan tomar decisiones de forma autónoma; necesitan ofrecer variedad
pensando en cada situación individual y requieren asumir riesgos. Tampoco
necesitamos ni un currículum nacional ni una evaluación nacional. Ambas
iniciativas surgen de la ignorancia de cómo aprende la gente o de una deliberada
indiferencia a ello.
No puedo enseñar de esta
manera por más tiempo. Si sabe de algún trabajo donde no tenga que dañar críos
para vivir, hágamelo saber. Para el próximo otoño estaré buscando trabajo, creo.
John Taylor Gatto.
The Wall Street Journal, July 25th, 1991
También pueden
escuchar la versión del artículo como lo presenta en su libro The Underground History of American
Education.
Una traducción completa del
libro puede encontrarse aquí:
Niels Bohr (1885-1962) fue unfísicodanésque realizó contribuciones fundamentales para la
comprensión de la estructura delátomoy
lamecánica cuántica.
De sus años en la Universidad de Copenhague surge una anécdota
que nos gustaría recordar porque ejemplifica una problemática de la educación escolar
que en muchos lugares aún se mantiene.
Al parecer todo comenzó debido a un
desacuerdo en la respuesta de un examen. La respuesta, él aseguraba, era
correcta mientras que su profesor argumentaba que eso no era lo que se pedía.
Al no poder llegar a un acuerdo entre los dos se decidió invitar a un árbitro
imparcial.
La pregunta era la siguiente: ¿Muestre
cómo es posible determinar la altura de un edificio alto con la ayuda de un barómetro?
La respuesta que dio Bohr decía: ̶̶ Lleve el
barómetro a lo más alto del edificio, amárrelo con una cuerda larga, baje el barómetro
al nivel de la calle, marque la cuerda, recójala y mida su extensión. El largo
de la cuerda es igual al alto del edificio.
Como se puede observar, la respuesta claramente
consigue resolver el problema planteado. Sin embargo, también podemos intuir
que no es lo que el profesor tenía en mente y, por lo tanto, se rehusaba a
aceptarla porque se esperaba que el alumno demostrara un alto grado de conocimiento
en Física.
El árbitro imparcial decidió entonces ofrecer otra
oportunidad al estudiante explicándole claramente que en su respuesta debería
demostrar sus conocimientos en la materia. El estudiante aceptó y mencionó que había
varias posibilidades. Eligió una y su nueva respuesta fue la siguiente: ̶̶ Lleve el barómetro a lo más alto del
edificio y asómese por el borde del edificio. Suelte el barómetro y mida el
tiempo de caída con un cronómetro. Finalmente, usando la formula S=1/2at2
calcule la altura del edificio.
Nuevamente, la respuesta cumplía con las indicaciones
por lo tanto el árbitro preguntó al profesor si se daba por satisfecho a lo que éste contestó afirmativamente. Sin embargo, al mediador le causo curiosidad conocer
las otras posibles respuestas y le pidió Bohr que se las explicara. “Por
supuesto” dijo éste. Así comenzó a proporcionar diversas alternativas algunas
muy absurdas otras con conocimiento sofisticado en Física. Finalmente, concluyó
con la que le parecía la mejor: ̶̶ Tome el barómetro,
llévelo a la puerta del intendente del edificio, toque la puerta y dígale que si
le gustaría intercambia un barómetro por la altura del edificio.
Después de esa muestra de creatividad, el árbitro
preguntó que si en realidad no conocía la respuesta que se buscaba. Bohr
admitió que si la sabía pero que estaba harto de que en la escuela le trataran
de enseñar “cómo pensar”, que lo forzaran a usar “el método científico” y que
la educación fuera tan pedante. En resumen, que se enfocaran en muchas cosas
menos en ayudarlos a comprender la estructura y los fundamentos de la materia.
Lo
que podemos interpretar de esta historia es que el alumno (que en realidad no
fue Niels Bohr) cuestionaba las posturas rígidas y autoritarias que
frecuentemente encontramos en las escuelas: asumir que sólo existe una forma
adecuada de pensar, utilizar los métodos como recetas de cocina en lugar de
reflexionar en la importancia o no de su uso, la prepotencia de la institución
por sobre los alumnos, la falacia de los argumentos de autoridad, etc., etc.,
etc.
Finalmente, quedan algunas preguntas
que se podrían realizar: ¿Por qué se cambió la historia con el paso del tiempo y
se utilizó el nombre de un Premio Nobel para contarla? ¿Qué tipo de comportamiento
tenemos como profesores frente a un grupo? ¿Es la ciencia el único modo de
llegar al conocimiento? ¿Es la escuela un espacio de reflexión y creación de
conocimiento o mera repetición irreflexiva? ¿Alguna más…?
La historia original contada por el
profesor que fungió de árbitro (Alexander Calandra) se puede encontrar en la
revista The Saturday Review de 1968
bajo el título de Angels on a Pin.